domingo, mayo 01, 2011

El cristal


¡Cuánta ilusión puede provocar dibujar en un cristal empañado! Cuidadosamente y con determinación, aprieta su fino dedo sobre el vidrio helado trazando líneas sin sentido, para aquí y para allá. Nadie la detiene porque la ven entretenida con la actividad, y eso no es algo que suceda todos los días. Al cabo de un rato, toda la ventana muestra una serie de líneas, círculos, garabatos al fin y al cabo, hechos por alguien que todavía no sabe descifrarlos. Sin embargo, cualquiera si se esfuerza puede interpretarlos. ¿Acaso ese redondel trazado torpemente no es sino el claro símbolo de las buenas notas que va a sacar en el futuro? O aquellos puntos de allá, ¿no se pueden distinguir las dulces notas de una canción que compondrá mucho más adelante? No, claro que no. Porque, sin ninguna duda, nada de todo esto se puede llegar a adivinar de sus dibujos. Es demasiado temprano para poder saber nada sobre su porvenir. De todos modos, ella tampoco está demasiado interesada. Sostiene el dedo índice en alto, con la yema humedecida, tras haber hecho todo aquello, y contempla su obra unos instantes muy satisfecha. Es, con diferencia, lo mejor que ha hecho en todo el día. La sonrisa no le cabe en el rostro. Y si supiera, si pudiera interpretar cada uno de sus rayajos, disfrutaría aún más de aquel instante de felicidad, sentimiento producido por el trabajo bien hecho. "¡Alice, ven aquí!". Lo bueno no dura siempre. Incluso ella, con cinco años, lo sabe. Su disfrute acaba con las palabras de su madre. Obediente, acude a la llamada, dejando la ventana sola y sin nadie que la admire.

Y ojalá ese momento le hubiera durado más.
martes, abril 26, 2011

Un sueño, o delirio

Hace dos noches, tuve un sueño. Era el típico delirio en el que nada tiene sentido. Las cosas se suceden una tras otra sin que tú puedas intervenir. Pasan. Y tú las ves pasar. Durante unos segundos te conviertes en el espectador de tu propia película. Ves a tus amigos reír, a tu mascota morir, a cientos de personas conocidas gritar... Quieres extender la mano para atravesar ese velo invisible que te separa de ellos. Sin embargo, sabes que no puedes. Y ese convencimiento te hace mantener tu mano sobre el reposabrazos de tu asiento.

De pronto, algo te arrastra. Te succiona hacia arriba. En un instante das cientos de vueltas en el aire. Sólo puedes cerrar los ojos...y esperar. Esperar a que acabe toda aquella locura en la que se está convirtiendo tu sueño. Pero finalmente te detienes y te das cuenta de que ahora sí, estás dentro. Te mueves cuidadosamente; tus movimientos resultan pesados y costosos, como si estuvieras sumergido en una piscina. No obstante, no hay agua: todo está cubierto por un montón de pensamientos. No sabes lo que debes hacer. Y, entonces, una duda: ¿qué es lo que quieres hacer? Todo ese océano de imágenes...te produce diferentes sensaciones. Algunas mejores, otras peores. Sensaciones al fin y al cabo. Te das cuenta de que echas de menos unas, lo cual no resulta adecuado. Otras quisieras borrarlas, hacerlas desaparecer para siempre, y seguiría sin ser lo correcto. Entonces, ¿qué?

¿Sabes? Aquel sueño se ha repetido más de una vez. Todavía no acabo de comprenderlo del todo, pero siempre acaba igual...: aprendo a nadar, salgo del océano, vuelvo a mi butaca... y regresas.
domingo, abril 24, 2011

Discreción


Me encantaría ser menos discreta. Y entonces, lo consigo. En ese mismo instante, en el que me doy cuenta de que lo estoy consiguiendo, es en el que digo stop. ¿Y si lo estoy siendo demasiado? A fin de cuentas, mi propósito tampoco era la indiscreción. Suspiro. No hay manera, no logro quedarme en la mitad. Ni mucho ni poco. O me paso o no llego. ¿Y prefiero pasarme o no llegar? Reflexiono mordiéndome el labio inferior bajo varias miradas. Más la tuya, que abrasa. Todavía no sé lo que voy a hacer, de hecho dudo de que en algún momento lo haya sabido. Un par de pasos y me detengo. La maldita inseguridad no es nada nuevo en este cuento. No sé cuándo lo he recordado, pero hubo una vez en la que no medía tanto mis pasos.
jueves, abril 21, 2011

Complejidad

No sé cómo llegamos a complicar tanto algo tan sencillo. Al final va a resultar que la vida es mucho más simple de lo que creemos. Y que, no obstante, somos nosotros los complejos. Nosotros. Por eso me resultan graciosas bastantes situaciones que se han ido sucediendo en los últimos tiempos. Realmente increíbles, sin duda. Me han hecho sonreír, y mucho. Aplausos. La gente compleja me hace feliz. Reconsidéralo. Chapas, chocolate, ramen... Un 'quédate', y todo cambia.
miércoles, abril 13, 2011

No importa dónde estés

...si en ese lugar, el que sea, eres feliz. Y, aunque me gustaría pertenecer a él, si no puedo, no importa. De hecho, será lo que menos me importe, siempre y cuando...
domingo, marzo 27, 2011

Cincuenta entradas contigo (y una noticia especial)

Entrada número 50. De un blog que si bien no actualiza con regularidad, no es demasiado bueno y no tiene muchos seguidores, para mí es especial. En el sentido de que en él ya se guardan varias experiencias de mi vida que resultan importantes para mí, por lo que esto también es especial. Una entrada conmemorativa que no es sino un agradecimiento a todas las personas que aunque sólo fue una vez se pasaron por el blog, leyeron y disfrutaron de esto tanto como yo (¡sobre todo las que comentáis!).
Por otra parte, estoy encantada de poder celebrar estás cincuenta entradas con una noticia que aunque es pequeñita para mí ha significado un gran paso. Un paso que me acerca poco a poco a mis sueños. Y es que hace unas semanas presenté un relato al Certamen Compitalia de mitología y cultura clásica y al parecer me han dado el segundo premio en, cómo no, la categoría de redacción :). Es la primera vez que presento algo a algún concurso y llevarme un segundo premio la primera vez que lo hago para mí es toda una victoria. Digamos que ha sido como el empujón que necesitaba.

Y esto es la entrada cincuenta, corazones. Voy a tratar de actualizar más seguido (aunque no prometo conseguirlo) y a daros mi dosis de paranoias semanalmente. ¡Un beso para todos!
lunes, marzo 14, 2011

Agotáis

Qué cansada estoy. Nunca pensé que esto podría llegar a agotarme tantísimo. La vida. Todos. Agotáis. Importáis, sin duda, más de lo que me gustaría y probablemente de lo que yo llegue a admitir. En realidad me importáis más de lo que a vosotros os podría interesar.

Qué cansada estoy...de las tonterías. De las decisiones (mal/bien) tomadas que se convierten en indecisiones, en problemas. Dudas, disputas. Palabras innecesarias. Nervios. ¡Basta! ¿Qué está pasando? ¿Qué os está pasando? Todo era mucho más sencillo antes. No quiero crecer. Me niego. ¿Y vosotros? Deteneos, no dejéis que os atrape. No, no y no. No permitáis que eso llamado crecer haga de vosotros lo mismo que hizo con los demás. ¿En qué momento nos hemos empezado a convertir en adultos? Si hace dos días todavía estaba aprendiendo a pensar. Ahora se me exigen demasiadas cosas de golpe. Nadie me ha preguntado si esto es lo que quiero. Y, ¿qué es lo que quiero? Mierda: ¡no crecer! Creía que podría con todas las responsabilidades, con todas las elecciones. Que podría con todo. Pero lo cierto es que cada vez soy más consciente de mi error. No soy ni la mitad de fuerte de lo que pretendo o aparento ser. Necesito un tiempo. Por mí pero sobre todo por vosotros. No me pidáis más porque temo no poder con ello. Siento que me he traicionado un poco en los últimos meses, que he dejado de lado mis sueños para colaborar en otros. He vivido demasiado el presente, lo cual tampoco está mal, cuando siempre he sido de elaborar un futuro. Y no lo he sabido llevar bien.

Aquí estoy, de nuevo, con todas mis ideas de siempre en una mano y las nuevas en otra. Se me pide que escoja, que elija. Rápido, no hay tiempo. Y siento que no puedo, no puedo, no. Me fallan las piernas y todo me da vueltas. No estoy preparada para tomar esa decisión, todavía. Dejadme saborear este momento antes de deciros adiós. No me exijáis que crezca, todavía. Pero necesito que me deis un respiro. Dejad de crecer. Volved.

Porque, sinceramente, no os hacéis una idea de lo cansada que estoy...
 

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